Inteligencia emocional durante el confinamiento ¿cómo puede ayudarnos?

Los momentos de crisis elevan nuestra vulnerabilidad. Ahora más que nunca es momento de despertar nuestra Inteligencia Emocional para manejar mejor la preocupación cotidiana, la ansiedad, la frustración y esos estados de tristeza que nos visitan de manera regular.


Hacer uso de la inteligencia emocional durante el confinamiento puede ayudarnos. Esta área de la psicología puede actuar como un crisol de bienestar en momentos de crisis, siendo esa herramienta con la que podemos gestionar emociones, tener enfoques de pensamiento y ver dimensiones como la esperanza e incluso nuestras relaciones sociales.


Es necesario entrenar la calma, la paciencia y ese optimismo constructivo para aceptar la situación y permitirnos avanzar. La profunda comprensión de la alquimia de nuestras emociones nos confiere esa herramienta vital con la que afrontar mejor los días duros, la incertidumbre y también nuestra responsabilidad personal ante el actual presente.






Inteligencia emocional durante el confinamiento, claves que poner en práctica


En un interesante estudio realizado en la Universidad de Buffalo, en Nueva York, por parte del doctor Mark Seery, nos señalan algo sobre lo que reflexionar. Lo que no nos «mata» pero no gestionamos, nos puede situar en un estado de estrés acumulativo capaz de crear estados de vulnerabilidad psicológica muy intensa. ¿Qué quiere decir esto y qué relación tiene con el actual contexto de pandemia?


Significa, básicamente, que millones de personas sobreviviremos al coronavirus, es evidente. No obstante, salir físicamente indemnes no significa que también lo hagamos emocionalmente.


La inteligencia emocional durante el confinamiento nos puede ayudar a gestionar mejor esta situación. Veamos cómo.


Autoconciencia


Uno puede ser un gran experto en multitud de materias y un completo iletrado de piel para adentro y en lo que a emociones se refiere. Lo que uno siente, lo que uno necesita, aquello que se arremolina en el interior y que duele es algo desconocido para muchos. Es aquí donde entra la importancia de habilitarnos en el arte de la autoconciencia.


Se trata de ser consciente de emociones y sentimientos; detectar aquello que siente el cuerpo y que acontece en nuestra mente, saber darle nombre, presencia y aceptación. Tener autoconciencia es desgranar cada realidad interna y tomar contacto con ellas.



Autocontrol, evitando el «secuestro» de la amígdala cerebral


La amígdala cerebral es esa pequeña región del cerebro que regula las emociones más adversas. Todas ellas, son necesarias y cumplen una función. Sin embargo, hay veces en que esta estructura intensifica realidades como el miedo o la angustia. Y lo hace de tal modo que bloquea por completo el pensamiento racional y reflexivo.


Todo ello nos aboca hacia comportamientos poco adecuados como las compras compulsivas, el pánico o esa negatividad y miedo constante hacia el «qué pasará mañana». Así, una de las claves de la inteligencia emocional durante el confinamiento que más debemos trabajar es el autocontrol. Hay que detectar esas emociones más adversas y evitar que se intensifiquen y nos acaben secuestrando.


Esto se logra si detectamos los estímulos que desatan preocupación, miedo o malestar y desvian la atención. Por ejemplo, en lugar de ver constantemente información relativa al coronavirus, aprovechemos para realizar actividades placenteras, hablar con amigos, familia, etc.



Entrenar la atención: importa el aquí y ahora


Lo señalábamos al inicio. Cuando la ansiedad hace acto de presencia y la mente queda cautiva de su rumor, lo que hace es anticipar futuribles. Y esas predicciones nunca son buenas.


Los pensamientos se hacen un nudo y nos obsesionamos en lo que puede pasar, en lo que mañana puede suceder y en escenarios tan temibles como desgastantes.


Debemos aprender a entrenar la atención centrándola en el momento presente. Lo único que importa es el aquí y ahora, vivir el segundo, atender el bienestar presente.


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